RESTAURACIÓN DE LA CATEDRAL DE SANTA MARÍA LA MAYOR, CARTAGENA / 1º PREMIO

Descripción proyecto
Restauración e Integración Arquitectónica de la Catedral de Santa María la Mayor de Cartagena

La Catedral de Santa María la Mayor, declarada Bien de Interés Cultural (BIC), forma parte del entorno protegido del Teatro Romano de Cartagena. Su valor patrimonial va más allá de la catalogación legal: el edificio es un hito en la evolución urbana y arquitectónica del centro histórico de la ciudad, y constituye una referencia esencial en la memoria colectiva de Cartagena.

El estado actual de sus restos no es un límite, sino una oportunidad. Las ruinas no solo son vestigios materiales, sino fuentes vivas de información arquitectónica e histórica, con un extraordinario potencial para reinterpretar el pasado y proyectarlo hacia el futuro.

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Una propuesta contemporánea desde el respeto al patrimonio

La intervención no pretende reconstruir lo perdido ni imponer una nueva arquitectura, sino consolidar, integrar y poner en valor lo existente. Se concibe como una “meditación construida” sobre los restos: una actuación que articula los fragmentos conservados y los dota de continuidad espacial y narrativa, sin alterar su autenticidad.

Se respetan por igual los elementos edificados y los vacíos, entendiendo que la ausencia también es parte del lenguaje de la ruina. Cada decisión busca dialogar con el pasado sin disfrazarlo ni congelarlo.

Conservación arqueológica como punto de partida

El primer paso de la propuesta consiste en proteger y conservar los elementos arqueológicos y arquitectónicos. La intervención se basa en la estratificación histórica como hilo conductor del proyecto, haciendo visible la superposición de capas que definen la identidad del lugar.

La estabilidad estructural de muros, columnas y apoyos expuestos a la intemperie es prioritaria. Su delicado estado requiere soluciones discretas y eficientes que garanticen su permanencia sin alterar su carácter.

La ruina como expresión arquitectónica

Se pone en valor la belleza evocadora de los restos. Los elementos conservados —pilares, ábsides, muros perimetrales— se convierten en protagonistas visuales. La intervención refuerza además el vínculo con el Teatro Romano, integrando los restos de la “cavea” y los muros que estructuraban el “aditus” occidental.

Una cubierta como marco de protección e interpretación

La cubierta propuesta se plantea con un lenguaje arquitectónico sobrio y neutral, sin competir con los restos, sino acentuando su complejidad. Su geometría evoca la volumetría original de la catedral, diferenciando nave central y laterales mediante alturas escalonadas.

Los nuevos soportes se independizan de la estructura histórica, permitiendo una lectura clara del sistema espacial original, en especial de la secuencia de capillas en el lado norte. Esta solución ofrece protección y unidad, sin cerrar el conjunto ni restarle expresividad.

El impacto visual en el paisaje urbano es mínimo. La cubierta se sitúa por debajo del plano de coronación de los muros existentes en las fachadas sur, este y oeste, y se ajusta con precisión a la altura del cerramiento norte, respetando la silueta del alero original.

Estructura independiente y accesibilidad mejorada

Debido a la fragilidad de los antiguos pilares, la nueva  estructura no se apoya sobre ellos. Se proyecta un sistema portante autónomo en el lado norte que recupera la lógica espacial de naves y capillas, mientras que en el lado sur se aprovechan los apoyos murarios existentes.

La mejora de la accesibilidad y la evacuación es otro aspecto clave. Se incorpora un nuevo núcleo de comunicación vertical en la fachada norte, adyacente a la salida actual del Teatro Romano. Este volumen acoge escalera, ascensor y la galería de acceso, y se diseña como una envolvente abierta lateralmente hacia el teatro, integrando también la portada neogótica y completando la lectura de la cavea en esta zona.

Continuidad de la cripta arqueológica

La galería que conduce a la cripta arqueológica y al Teatro Romano se mantiene en su configuración actual, tanto por su valor patrimonial como por su capacidad para generar una experiencia arquitectónica de aproximación de alto valor simbólico.

Inserción urbana y valor paisajístico

La propuesta cuida su integración en el paisaje urbano de Cartagena, con especial atención al entorno inmediato de la calle del Osario y el parque de la Cornisa. El conjunto se plantea como un referente cultural y visual, visible tanto desde la distancia como en la escala peatonal.

La restitución del volumen superior de la torre campanario, junto con el nuevo núcleo de acceso, contribuye a reforzar la imagen urbana del conjunto, guiando al visitante y devolviendo protagonismo a la Catedral en el perfil de la ciudad.

Cartagena l España

Arquitectos Carlos Campos Arquitectura y Mano de Santo Equipo de Arquitectura

Concurso de ideas convocado por el Ayuntamiento de Cartagena

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